No me abraces, estoy asustado lleva cinco años desconcertando a Internet

Captura de pantalla: Don't Hug Me I'm Scared 6

Internet es muy voluble. Las modas, las obsesiones y los memes van y vienen con una rapidez que induce a latigazos. Al parecer cada semana, un nuevo Maldito, Daniel! o Yo Dawg es arrojado a la basura del pasado, como un juguete roto con el que el mundo se ha aburrido. Y, sin embargo, las series web a veces divertidas y a veces horribles No me abraces, tengo miedo un programa infantil surrealista que es básicamente plaza Sésamo como se filtra a través de David Lynch y Hieronymus Bosch, ha resistido durante media década, no solo sobreviviendo sino prosperando a lo largo de los años. Con solo seis breves episodios en su haber desde julio de 2011, No me abraces, tengo miedo ha logrado acumular más de un millón de suscriptores y 121 millones de visitas totales. El lanzamiento de cada nuevo episodio es un evento, con algunos fanáticos escudriñando y analizando cada momento como detectives tratando de resolver un caso difícil. El último episodio da a los súper fanáticos mucho material para sus diversas teorías. Combinando títeres, acción en vivo y animación, esta entrega podría servir como final de serie o como reinicio de la franquicia, dependiendo de su interpretación.



Por extraño que sea el espectáculo, parte del atractivo de No me abraces, tengo miedo es bastante obvio. Los programas para niños son tan inocentes, sermoneadores y bonitos que piden una sátira subversiva y sangrienta. Serie como Wonder Showzen y Funhouse de TV han hecho un montón de heno cómico ensartando comida estándar para niños, y una buena parte de Adult Swim Pollo robot también se dedica a falsificar programas para niños, agregando a menudo elementos violentos y horribles. Pero No me abraces, tengo miedo es un trabajo extremadamente ambicioso. Los creadores del programa, los artistas británicos Becky Sloan y Joseph Pelling, han mantenido los valores de producción increíblemente altos, tanto que la serie parece profesional a pesar de que está financiada por donaciones de Kickstarter. Y la relación entre sentido y sinsentido de la serie es perfecta. Hay personajes definidos (Yellow Guy) y motivos visuales (charcos de grasa aceitosa) para seguir de un episodio a otro. Los espectadores realmente sienten que, si solo estudian los videos con suficiente atención, es probable que se materialice algún tipo de mensaje general significativo.